“La realidad está aún sin terminar, esperando que la inteligencia humana decida qué hacer con ella”. José Antonio Marina

La importancia del conocimiento en la construcción de la realidad es inminente, acompañado este por el lenguaje, que también juega un papel imprescindible en las percepciones que se tienen acerca de la misma y de las construcciones que todos hacemos de ella.

José Antonio Marina, es filósofo, pedagogo y escritor. Uno de los pensadores de España más destacados e importantes de la actualidad, nació en 1939 en Toledo, le da énfasis a la inteligencia y su importancia en la vida humana, pues sin ella no se puede contribuir a enriquecer la cultura, la educación, la misma vida.

Entre las temáticas principales que están presentes en sus ensayos y artículos, se encuentran la inteligencia compartida, la cultura, la educación y la ética. Además, durante muchos años ha realizado investigaciones acerca de la neurología, la psicología genética, la lingüística.

Marina ha recibido muchos premios por las creaciones con letras que ha hecho, entre ellos cabe mencionar los siguientes: Premio Anagrama de Ensayo, Premio de periodismo Andrés Ferrer, Premio Nacional de Ensayo; Premio Giner de los Ríos de Innovación educativa, Premio Juan Borbón a mejor libro del año y Premio al mejor libro de la revista Elle.

José Antonio Marina escribió su primera obra en 1992, titulada Elogio y refutación del ingenio, en la que  expresa que “este es un proyecto existencial que necesita de la libertad”[i]. A esta le siguen otras como Ética para náufragos, La lucha por la dignidad, El laberinto sentimental; Diccionario de los sentimientos, El misterio de la voluntad perdida (1998), El vuelo de la inteligencia (2000), Crónicas de la ultramodernidad (2000), La selva del lenguaje y otras más.

Sus obras se caracterizan por la búsqueda de hacer siempre una unificación de los conceptos: ciencia, tecnología y humanismo.

José Antonio Marina es un hombre realista, pues en sus escritos se evidencia que tiene una necesidad de hacer una contextualización histórica, poco superficial y sustentada por una mezcla de saberes filosóficos, lingüísticos, históricos, antropológicos y científicos. Además de incluir críticas profundas no solo hacia la inteligencia y lo que ha hecho el ser humano con ella, sino sobre cómo hemos transformado y seguimos cambiando la realidad haciendo uso de la inteligencia y las repercusiones  positivas y  negativas de ello.

Y es con la inteligencia que hemos hecho muchas de nuestras creaciones, porque constantemente nos lleva a no limitarnos con lo que tenemos, a mejorar lo que ya existe o a empeorarlo en algunas ocasiones, después de investigar y leer artículos y textos de este ensayista, pude contestarme una pregunta que tenía hace muchos años, es la siguiente: ¿hasta qué punto es bueno que los seres humanos tengamos esa característica y esa habilidad de ser inteligentes, hasta qué punto es nocivo o puede serlo para nosotros y para nuestro entorno? Llegué a la conclusión de que la inteligencia no es buena ni mala, es su uso y lo que creamos con ella lo que puede ser positivo o negativo para nuestra especie y para lo que ha inventado con ella.

Con la inteligencia hemos establecido normas, ciudades, leyes, para poner límites a comportamientos, para, como lo dice Marina en su libro La lucha por la dignidad, ser felices o tener una idea de cómo debemos serlo. Ayudados del lenguaje, nuestra especie ha buscado definir e intentar alcanzar la felicidad y la justicia, ambos términos han llevado al hombre a que gran parte de su existencia se base en esa búsqueda. “El hombre se ha movido siempre por dos aspiraciones irremediables e irremediablemente vagas: la felicidad y la justicia” (Marina, 2000)

José Antonio Marina me aclaró en esta obra el porqué de esa búsqueda. Creemos en la justicia, porque, mediante el lenguaje conocemos la injusticia o lo que hemos llamado como tal,  sentimos que algo es injusto cuando se nos quita aquello que sentíamos nuestro, y lo sentimos nuestro por el lenguaje, cuando eso se nos arrebata, lo consideramos una injusticia o cuando nunca se nos ha dado lo que creemos merecer, también lo es.

Y así es como se relacionan felicidad y justicia, es asombroso como mediante el lenguaje hemos creído que somos felices cuando algo es nuestro, pero si no lo es, y creemos merecerlo, es injusto.

Con la inteligencia y el lenguaje hemos creado cultura, conocimiento, ciudades, lo justo, lo que no lo es, y esto último guarda relación con la felicidad política “sin ella no es posible lo que todos anhelamos: la felicidad personal”, (La lucha por la dignidad, Marina 2000).

Todos anhelamos la felicidad e intentamos alcanzarla con lo que tenemos y lo que anhelamos tener, pero, para esa felicidad personal es necesario alcanzar esa felicidad política “sólo podemos alcanzarla integrados en una sociedad más justa que nos permita desarrollar nuestras posibilidades”. ( Marina, 2000)

Después de estas palabras, aplicando esto a Colombia, concuerdo con José Antonio Marina con su afirmación, es imposible que una persona sea realmente feliz en un país o en una sociedad donde no hay inclusión suficiente para que todos podamos desarrollar nuestras capacidades y buscar nuevas posibilidades para llevarlas a cabo.

Y es aquí, en la felicidad política, donde la inteligencia juega un papel fundamental, puesto que “sólo afirmando el valor intrínseco de cada ser humano podemos luchar eficazmente contra las lacras que nos asolan- discriminación, intolerancia, arbitrariedad, tiranía, violencia, guerras, miseria” (Marina, 2000).

Ahí  es donde una sociedad puede ofrecerle y defender la dignidad de quienes hacen parte de ella, cuando lucha lo suficiente contra esos males que también el lenguaje y la inteligencia han creado, es por esto que anteriormente afirmé que el uso que le hemos dado a la inteligencia nos ha afectado a lo largo de los años positiva y negativamente.

Somos seres con derechos que necesitamos de una inteligencia creadora con la que podamos unir esa dimensión personal y social de tal modo que podamos alcanzar la felicidad personal, contribuyendo a la existencia de una felicidad política en la que todos seamos partícipes.

“El mundo occidental, instalado en la modorra y la comodidad de sus derechos adquiridos, olvida que éste es un proyecto inconcluso que hay que continuar realizando, manteniendo y ampliando, por eso es necesario recordar con cuanto esfuerzo y dolor se han alcanzado los derechos de los que disfrutamos y la precariedad y el alcance limitado de lo conseguido”.

En el mundo se necesitan personas críticas, reflexivas y propositivas como José Antonio Marina, que tengan como base la historia, la claridad de lo que ha pasado con los seres humanos a lo largo de ella y todo lo que pueden hacer con la inteligencia que poseen en pro de los otros, de una sociedad más incluyente y justa, en donde todos si podemos alcanzar la felicidad, pero primero hay que hacer una pausa y mirar cómo podemos participar todos de ella.

Susana Escobar Echeverri

 

 

 

 

 

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Hablemos seriamente del humor

Publicado: abril 8, 2014 en Uncategorized

El humor forma parte de nuestra cotidianidad, de la mía hacer parte totalmente, pero es curioso que al escribir del mismo, mi humor natural, al parecer se sienta bajo presión.

Día normal en mi vida que se respete, o está lleno de risas a carcajadas por algún comentario de mis amistades que sea gracioso o debe tener una pequeña dosis de mis comentarios sarcásticos. Generalmente soy buena para el humor negro

Pero en cuestiones de humor, nunca me había preguntado qué hay más allá de ese término, la semana pasada, el humorista Joel Sánchez, con sus conocimientos al respecto del tema, me demostró la importancia que tiene el humor a la hora de comunicar algo.

Mediante el humor se puede hacer denuncia social, claro está que se debe tener inteligencia para causar algo de gracia, pero también de reflexión en los demás. El humor es un arte poco valorado, que parece muy sencillo, pero en realidad no lo es, pero no solo sirve para hacer denuncia social o reflexionar sino para ver los hechos sociales e inclusive nuestras propias acciones y realidades desde otros puntos de vista.

Y sobre todo, como lo afirmó Sánchez, “es un arma que desarticula”. Así, desarticulada quedé yo cuando me pidieron escribir un artículo con humor, con sutileza y elegancia, y efectivamente al sentarme a escribir, no sabía por dónde empezar, quizá porque acabo de descubrir que mi profesor de periodismo de opinión, sin que vaya a ofenderse, al hacerme semejante petición, ha limitado esa especie de humor que surge con naturalidad a diario.

También acabo de confirmar que definitivamente, a pesar de que el humor surge natural en las personas, no es algo tan sencillo como parece, tiene sus técnicas y trucos, que ya recuerdo muy pocos de los que mencionó Joel Sánchez, quizá tenga que ver en esto el hecho de que el agua se cruzó en mi camino para llegar puntual a la conferencia, quizá también influya también el hecho de que a veces la memoria me falla, es algo extraño, pero en mí lo llamo Alzheimer juvenil.

 Es curioso que con algo tan aparentemente sencillo como el humor, pero en realidad tan complejo, se pueda llegar a comunicar tanto.

Por ejemplo, mi profesor, con sus instrucciones, sin que vaya a malinterpretar lo que diré, despertó tanto mi humor que después de reírme, quedé en shock… y aún lo estoy.

Es curioso como vemos algo que es de gran utilidad a la hora de comunicar a otros como algo superficial, aunque suene paradójico, quizá deberíamos cambiar nuestra forma de verlo e intentar hacer de este un asunto menos superficial.

 

Susana Escobar Echeverri

 

Días antes del pasado 9 de marzo, fecha en la que los colombianos ejercieron su derecho al sufragio para decidir quiénes representarán sus intereses en la Cámara y en el Senado, diferentes organismos de control, entre la  MOE (Misión de Observación Electoral), anunciaban posibles modalidades de fraude electoral para esta jornada, entre ellas la compra de votos.

Entre los departamentos con mayores alertas al respecto de riesgos electorales, estaban: Bolívar, Córdoba y Valle del Cauca, a estos se le sumaban Sucre, Magdalena, Cesar, Atlántico; Santander, Norte de Santander, Boyacá, Antioquia y otros más, según afirmaciones del director de la Fundación de Paz y Reconciliación, León Valencia.

A la compra de votos, se le suma la presión de grupos armados en 221 municipios de Colombia, que según declaraciones del defensor del pueblo, Jorge Armando Otálora, entre los que presentaban mayor riesgo estaban  Antioquia, Cauca, Chocó y Norte de Santander, aunque es un poco alentador que, frente a las elecciones de hace 4 años, las amenazas de las Bacrim, Farc, ELN y otros grupos al margen de la ley hayan reducido un 36%.

A pesar de que cinco mil funcionarios de la Procuraduría General de la Nación y de la Defensoría del pueblo tomaran medidas para evitar este tipo de riesgos en la jornada electoral, el mayor delito que se reportó fue la compra de votos.

Este delito se presentó especialmente en municipios de Antioquia, Atlántico, Bolívar, Magdalena, La Guajira, Huila, Valle del Cauca y también en Bogotá, según declaraciones de Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral.

Y lo preocupante es que en Colombia, al parecer, el fraude electoral está tomando fuerza, según Barrios, este año hay 410 municipios en el país con este riesgo cuando en el 2010 eran 297.

Otros delitos se presentaron en las elecciones como la trashumancia electoral, un ejemplo de ello fue Buenavista, municipio de Quindío, que tiene 3.500 habitantes y en las votaciones se registró un aumento de 2.000 personas, afirmó la coordinadora de la MOE en ese departamento, Betty Martínez, quien expresó que “se ve el aumento comparativamente con los procesos de otros años, por eso solicitamos especial vigilancia para evitar fraudes, es que sobrepasa la media nacional y esa atipicidad nos indica que llevaron votantes de otro lado”.

También expresó que hubo cinco municipios más en los que se presentaron variaciones en la inscripción de cédulas, entre ellos estaban Salento, Calarcá, Córdoba, Pijao y Génova, ” Esa variación por encima de los índices nacionales nos alerta porque ahí podría presentarse trashumancia electoral”, aseguró Martínez.

Otro caso de este delito se presentó en el municipio de Gonzalez, ubicado en el sur del Cesar, donde se anularon 336 cédulas. Además se  presentaron casos de suplantación de identidad en el municipio de Suba y en varias zonas del país hubo jurados que estaban influyendo en la votación de los electores. Según el CTI, 74 personas fueron capturadas en el país por cometer delitos electorales.

A pesar de las medidas y precauciones que se tomaron para estas elecciones como el sistema biométrico y la mayor vigilancia por parte de la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del pueblo, en Colombia la corrupción parece desafiar cualquier tipo de prevención, ojalá en las elecciones presidenciales de mayo no se registren hechos como estos, o al menos disminuyan

 

El periodismo es una profesión basada en el servicio de la información a las personas, los contenidos deben estar orientados a satisfacer las verdaderas necesidades de información que tienen. En Colombia, ¿los grandes medios cumplen realmente con esta labor o informan lo que va de acuerdo a sus intereses haciéndole creer a los colombianos que es noticia?

A partir del siglo XX, han estado a cargo de estructuras familiares, ¿con qué fin? “Definir y desarrollar sus orientaciones políticas y sus criterios informativos con unos niveles razonables de independencia del gobierno y del poder de los empresarios” según lo afirma el historiador Jorge Orlando Melo. Antes, la información del ámbito político era seleccionada y se presentaba con parcialidad.

En 1930, a través de la radio, el tipo de información que empieza a predominar en Colombia es la transmisión de eventos y discursos políticos junto con programas de opinión. Se consolidan las emisoras pertenecientes a las cadenas más grandes: Caracol, RCN Y TODELAR. Pero, años después, aparece otro tipo de público. Uno con menos pasión hacia la política, la prensa tuvo que ir renovándose con sus contenidos, empezó a destinar espacios informativos de otras áreas, el deporte, la moda, incluyendo, como lo afirma el historiador Melo “secciones más recreativas que informativas”. 

Los periódicos, que actualmente continúan en manos de empresas familiares, por competir con la radio y la televisión con el fin de mover masas en el campo del entretenimiento, redujeron el papel de la información y de la expresión de opiniones. Casi todos los medios pertenecen a conglomerados económicos y otros a grupos con  intereses en las áreas de producción nacional. ¿Cómo influye esto a la hora de satisfacer realmente necesidades informativas a los colombianos? No les permite ser del todo independientes y afecta la calidad de sus contenidos.

El tipo de información que recibimos los colombianos es cuestionable. “El tiempo y el espacio para ofrecer un adecuado contexto a la noticia se reduce”, provocando así que el contenido se presente de forma superficial, poco profunda y Light, lo que evita que las personas puedan entender contextos, establecer relaciones entre el pasado y presente de los hechos que leen, escuchan o ven, esto produce que no puedan formar y crear comentarios analíticos al respecto.

Como lo expresa Melo. “los grandes grupos consideran esencial mantener una relación amistosa con los gobiernos, y no están dispuestos a permitir que sus periódicos tengan posiciones muy críticas”. Aclara al mismo tiempo que los medios en Colombia muchas veces el tipo de información que dan a conocer está influenciada por intereses comerciales y se olvidan de establecer un balance informativo.

El hecho de que en el país, los medios pertenezcan a grupos empresariales, implica que el periodismo que se ejerza en ellos pierda su esencia, pues la información no se ve ni se clasifica según lo realmente importante, sino según lo más rentable, lo que ha provocado que los medios tengan que restringir sus opciones y perspectivas. 

Los periodistas en Colombia dedican más tiempo en la venta de publicidad que en recopilar, procesar y analizar la información que se dará a conocer a la ciudadanía. Según lo afirma la Federación colombiana de periodistas (Felcoper)

En nuestro país ya nos acostumbraron a que los asesinatos y todo lo que represente hechos violentos o escándalos y shows políticos es noticia. Nos han vendido la idea de que el contenido amarillista, de la farándula y del espectáculo político se considera digno de llamarse información o de satisfacer nuestras necesidades informativas.

La culpa es de los colombianos también, les importa más lo que ocurre con la vida de los famosos y sus osos que consumir contenidos inteligentes. Ofrézcale contenido que forme opinión, que obligue a pensar, a replantear conocimientos y miradas; se aburrirá y pasará de canal, de sitio web y hasta de dial.

Esa manera de tratar la información, por el afán de la chiva, es lo que ha generado que los colombianos tengan prejuicios ante los periodistas. Por otra parte, Colombia es uno de los países donde es más peligroso ejercer esta profesión, según la Fundación para la Libertad de Prensa. Los periodistas colombianos se ven expuestos a asesinatos, amenazas, persecuciones por ejercer su profesión, publicar ciertos contenidos, investigar acerca de algunos temas, no le agrada a todo el mundo. Como lo dice Gloria Steinem, la verdad te hará libre, pero primero te hará enojar.

Según la Federación colombiana de periodistas, muchos de los asesinatos quedan en la impunidad.  Los principales agresores hacia los periodistas son los integrantes de la fuerza pública, las Bacrim, los funcionarios públicos, grupos insurgentes y particulares. Teniendo en cuenta estas condiciones, es muy difícil que en Colombia los periodistas puedan realmente ejercer su derecho a la libre expresión, también es casi imposible que puedan realizar  un periodismo de investigación y crítico sin enfrentar consecuencias que puedan atentar contra su seguridad. Según la FLIP, las zonas del país donde hay más agresión a estos profesionales son Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca y Cesar.

Con esta realidad, ¿para dónde va el periodismo colombiano?

Susana Escobar Echeverri

 

 

Te invito a un Café…Pendiente

Publicado: febrero 12, 2014 en Lenguaje

Y usted, ¿qué puede hacer con un café? Un gesto de solidaridad? Tal vez. Este producto ha hecho que, por su calidad, Colombia sea reconocida a nivel mundial, pero desde el año pasado está provocando un cambio en los colombianos.

¿Cuál? Podría preguntarse usted. Sí, algo tan común, desde mediados del 2013, está sensibilizando a los colombianos de una manera novedosa, permitiendo que demuestren su solidaridad de una forma distinta.

Junto con Francia, España, Canadá, Estados Unidos, México, Argentina, Chile, Perú, Costa Rica y Venezuela, el País, a partir de mayo del año pasado, se sumó al compromiso social del Café pendiente, iniciativa que surgió en Nápoles, en la edad media como la forma en la que los comerciantes festejaban un buen día de ventas.

Pero hace seis años, Italia retomó esta costumbre, no para el fin del festejo, sino para un objetivo solidario. ¿Sabía usted que con algo tan común para los colombianos como lo es un café, puede ayudar mucho a una persona? ¿Cómo?

Un café pendiente consiste en dejar pago uno o los café que usted desee en un restaurante o cafetería para que las personas de bajos recursos y habitantes de calle que no pueden tener este pequeño privilegio, puedan disfrutar de él, a la vez que este les ayuda a soportar el invierno o a calmar el hambre.

En el País ya era hora de que alguien trascendiera esa mala costumbre que tenemos los colombianos de quejarnos ante lo que no es de nuestro agrado y no hacer nada al respecto, porque nos hemos acostumbrado a que realidades sociales como la violencia, el conflicto armado, los habitantes de calle y otras más, sean parte del paisaje, lo queramos aceptar o no.

Es alentador que en Colombia haya personas que rompan con este paradigma como Juan Diego Guerra, promotor de esta iniciativa en el País. Quien, actualmente,  busca que marcas como Juan Valdés y Oma se unan a este compromiso, pues son pocos los restaurantes y cafeterías que se han animado a participar.

Ahora, esta nueva propuesta que tienen los colombianos para expresar esa solidaridad que llevamos dentro, tan reservada, por esa insensibilidad que hemos asumido ante aquel que realmente necesita de nuestra mirada, se aplica en cinco ciudades: Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga y Cúcuta.

No se extrañe si en alguna cafetería o restaurante de estos lugares ve un sticker naranjado con una taza de café y un corazón arriba, lo único que quiere decir esto es que el establecimiento en el que usted se encuentra tomando un café o cualquier otra bebida caliente hace parte de Café pendiente.

Ojalá Colombia llegue a ser un país donde no falten los Café pendientes, en el que las barreras de la desconfianza y la discriminación se anulen o, al menos, por medio de un café, disminuyan un poco.

En cuestiones de solidaridad, debo ser sincera, por la indiferencia que tenemos frente a quien nos necesita , no creía mucho en que proyectos ciudadanos como este, se ejecutaran en el País y ahora, por irónico que suene, pongo parte de mis esperanzas al respecto en un café.

Quizá un café no va a lograr que no haya habitantes de calle en Colombia, no va a cambiar todo un país, no será la solución para esta y otras realidades sociales, pero creo , al igual que Eduardo Galeano, que “son cosas chiquitas, no acaban con la pobreza, pero quizá desencadenen la alegría de hacer y la traduzcan en actos. Al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.”

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Susana Escobar Echeverri

Los colores rojo y amarillo sobresalen en la gran casa que se encuentra ubicada cerca de la  avenida Jardín. La corporación Taller Arte Libre es un espacio en el que se muestra el talento de aquellos artistas que aún son desconocidos para Medellín y para el País.

Con la realización de 7 boulevares en los que se han mostrado las obras de los artistas que se forman en esta corporación, y con la ayuda de los diferentes comerciantes del sector, Arte Libre ha logrado tener una buena acogida y una aceptación por parte de la comunidad.

Cecilia Villegas, fundadora de este palacio donde reina el arte en sus diversas manifestaciones, sueña con poder llevar a cabo un proyecto para beneficiar a los pintores y artistas: “convertir este sitio en un boulevard de arte, mezclarlo con música y teatro en el que los artistas puedan exhibir sus obras y comercializarlas” dice ella.

Pero materializar esta ilusión, cuesta y los recursos no se tienen: “hemos querido hacer contratos con el municipio o con entidades públicas; pero hasta ahora no hemos podido porque nos exigen tantas cosas que no cumplimos con algunos requisitos”. Explica Cecilia Villegas, quien a la vez comenta que este proyecto se presentaría, no solo al Municipio de Medellín, sino también al Ministerio de Cultura. Lo que pretenden con él es beneficiar a los artistas: “pues los pintores somos el gremio más desprotegido que hay”, puntualiza la pintora.

Esta pintora considera que el arte, si bien no cambia el mundo, sí cambia a la gente. Esto es lo que ocurre con quien ingresa a la corporación Taller Arte Libre, “aquí la gente es feliz y está en un espacio donde tiene calma”, afirma Villegas.  Esto se ha reflejado en la comunidad, donde varios de sus miembros han logrado integrarse y consolidar amistades muy fuertes mediante un pretexto de otro mundo, como lo es el arte.

Ana Cristina Marino y Susana Escobar Echeverri

Cometer errores es necesario

Publicado: noviembre 24, 2013 en Mis realidades
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Seguramente has escuchado personas que se lamentan de sus errores o en algún momento de tu vida lo has hecho, es normal.

Errar es de humanos, no por ello quiere decir que sea agradable, pero sí necesario. Muchas veces son más grandes los aprendizajes que pueden quedarte de un error que cometiste que de los consejos que alguien pueda darte.

En la vida hay muchas formas de aprender lecciones y “meter la pata” es una de ellas, de hecho es una de las más comunes en todos.

Lo importante no es quedarse “estancado” en lo qué hiciste mal, en lo que se perdió al equivocarse, lo realmente importante y fundamental es aprender, llorar o lamentarte un momento quizá sirva para desahogarte, pero será inútil si solo te dedicas a ello.

No importa la frecuencia con la que te equivoques o el tamaño de tus errores, si aprendes y lo aplicas para próximas ocasiones y en tu vida en general, habrá valido la pena tu equivocación.

A continuación, algunos de mis tips acerca de los errores:

– Piensa bien antes de actuar o hablar.

– No lleves lo que aprendas a extremos, evita a toda costa que esto suceda.

– No te excedas culpándote por haber errado, es algo natural, aunque NO LO COJAS POR COSTUMBRE.

– Arregla lo que puedas, recupera lo que perdiste (haz el intento), aunque lleve su tiempo. En caso de que no sea posible, evita que esto vuelva a ocurrir.

-Lamentarse no te servirá de nada.

Como dicen por ahí: “lo hecho, hecho está”. No te acostumbres a errar en lo mismo, porque esto no te ayudará mucho y será contraproducente para ti.

Es complejo entenderlo y asimilarlo, pero cometer errores no solo es algo natural sino necesario.

Susana Escobar E